La infancia de Carlos Javier Mac Allister (57 años) estuvo señalada por un hecho trágico que lo marcó para toda la vida, pero que -al mismo tiempo- le dio forma a su personalidad: “Mi papá murió cuando yo tenía ocho años, mi hermano Patricio, 10 y mi hermana Marita, 13. Fue un golpe terrible, mi viejo era ingeniero, empresario, un tipo espectacular, y de repente nos encontramos sin nada. Mi mamá, que era ama de casa, con 40 años tuvo que salir a trabajar y toda esa situación nos marcó a fuego”, dice el Colorado como cariñosamente lo llaman, en un distendido diálogo con LA NACION, en el que cuenta detalles poco conocidos de su vida.
Eternos partidos de fútbol entre macetas, con arcos hechos de latas de aceite en el patio de su casa primero, y luego en las polvorientas canchas del Club Belgrano de Santa Rosa, en La Pampa, fueron el remedio que los hermanos Mac Allister encontraron para enfrentar la tristeza: “En ese momento el fútbol fue nuestro refugio y el club se transformó en nuestra segunda casa”.
El Colo Mac Allister, un personaje imprescindible de la historia del fútbol argentinoSantiago Filipuzzi
Durante casi dos años Carlos Javier acompañó a su hermano a entrenar y se tuvo que conformar con mirarlo desde un costado de la cancha porque no había una división para su edad. Le hacían un lugar cuando faltaba alguien. “Siempre jugué con pibes más grandes que yo y de alguna manera lo sufría. Debuté en la primera de Belgrano a los 14 años jugando contra futbolistas de 30, pero esa adversidad me ayudó a formarme, a tener confianza en mí y a entender que yo era la persona que tenía que construir mi futuro. Con convicción y esfuerzo es la manera en que enfrenté la vida”, sostiene Mac Allister.
Con solo 15 años viajó a Buenos Aires a una primera prueba en River en la que dejó una buena impresión, pero el gran paso lo dio un tiempo después, cuando se acercó a Argentinos Juniors luego de un largo viaje desde La Pampa, en el que hizo una escala en La Plata donde primero se inscribió para estudiar Abogacía. En la prueba lo recibió nada menos que José Néstor Pekerman. “Jugué 20 minutos y me dijo que era suficiente. Me le acerco y le suplico que me deje jugar un rato más. Le expliqué que había viajado desde lejos, que estaba sin dormir y él me respondió: “te vamos a dar lugar en la pensión, la comida y un viático; en un año vas a jugar en primera”, cuenta Mac Allister sobre su llegada al club de La Paternal y del casi exacto vaticinio de José. “Creo que eso fue en noviembre y a los 10 meses debuté en primera cumpliendo un doble sueño porque fue contra Boca, el equipo del que siempre fui hincha”.
Carlos Javier MAc Allister, largos años atrás, con sus tres hijos
El pibe de La Pampa que llegó adolescente a Buenos Aires abrazado a una ilusión, trazó un recorrido más rico de lo imaginado porque sus buenas actuaciones en Argentinos Juniors hicieron que Boca, dirigido en ese momento por el uruguayo Oscar Washington Tabárez se interesara en él.
Jugando con la azul y oro se ganó el afecto de la hinchada por su entrega y la vehemencia en la marca, un rasgo muy valorado por lo parcialidad xeneize, aunque el arranque fue complicado porque en los primeros partidos no mostró un buen nivel, lo que lo llevó a una situación incómoda: “El Maestro (Tabárez) me llamó y me dijo que no estaba jugando bien, que la gente estaba molesta conmigo y me propuso descansar un partido con el compromiso, de que -al siguiente encuentro- me volvía a poner. Entonces le dije: usted me está pidiendo que yo solucione algo escondiéndome, y la única forma que conozco para arreglar un problema es enfrentándolo. Jugué ese partido donde mejoré mi rendimiento y al siguiente ya gané confianza y seguí progresando. Después vino el triunfo contra River donde Medina Bello no la tocó y yo me destaqué, ganamos y finalmente salimos campeones”.
El Colorado tuvo otro gran privilegio durante su carrera futbolística: acompañar a Diego Maradona en diferentes etapas de su carrera. Primero en Boca, luego en la selección argentina en aquel recordado repechaje frente a Australia y finalmente en el Showbol, el espectáculo que el 10 montó con exjugadores.
“De Diego tengo grandes recuerdos porque compartí mucho con él. De los buenos, pero también de los tristes. Viví su esplendor, pero también la tristeza de ver su deterioro físico. Me quedo con el aprendizaje de entender que, si hay cosas que uno fuera de la cancha las hace mal, después se pagan muy caras”, dice Mac Allister y suma su mirada acerca de la comparación entre Messi y Maradona: “Creo que no tienen sentido porque jugaron en épocas diferentes. Tenemos que agradecer que los dos mejores jugadores de la historia fueron argentinos y que tuvieron en común algo muy valioso. Ambos superaron situaciones adversas de chicos y construyeron parte de su fortaleza sobreponiéndose a situaciones difíciles y eso deja una enorme enseñanza, porque no solo es el talento, también el esfuerzo cuenta, inclusive para los genios”.
Javier Castrilli, implacable con Diego Maradona; de espaldas, Carlos Javier Mac Allister
El Colorado sostiene que el momento de retirarse de la práctica del fútbol no lo sorprendió y lo encontró con la guardia alta, entendiendo que era una nueva etapa en su vida, y comparte una anécdota que lo marcó y que incorporó como aprendizaje: “Siendo todavía jugador me invitan a un evento al que convocaron a muchos exjugadores de Boca y cuando llega el momento de las presentaciones me nombran y la gente me recibe con una ovación coreando mi nombre. Después de mí, lo presentan a Silvio Marzolini a quien aplauden tibiamente y en ese momento pensé: “Si la gente valora así a este crack, uno de los mejores de la historia de Boca, y a mi me aplauden más por estar en actividad, lo que me espera va a ser complicado”.
Y sigue con el relato: “La fama es efímera y el tiempo todo lo borra. Y eso, para el futbolista que no lo tiene asumido, es muy cruel. Siempre tuve esto presente, y me ayudó mucho, sobre todo en la política, donde algunos se creen que tienen poder y que eso les pertenece, sin darse cuenta de que es solo circunstancial”. Mac Allister tuvo una activa participación siendo diputado por su provincia primero y luego secretario de deportes durante la presidencia de Mauricio Macri. “Me acerqué a la política con la intención de aportar al crecimiento de mi provincia y sigo trabajando en ese sentido, aunque con cierta distancia porque hoy no quiero ser candidato a nada. Es un mundo muy complicado, en el fútbol vos sabes que tu adversario lo tenés en frente, pero en política muchas veces los contrarios son los propios” afirma Mac Allister con cierto tono de desengaño, aunque sostiene que mantiene las mismas ideas y convicciones.
Javier Mac Allister, en tiempos como diputado de ProSebastián Rodeiro – LA NACION
Su impronta emprendedora no solo lo llevó a la participación en política porque en su natal Santa Rosa, fundó un club con su hermano Patricio que lleva su apellido y del que es es vicepresidente: Deportivo Mac Allister. “Cuando, hace 28 años armamos un club nos decían que estábamos locos, pero hoy está totalmente consolidado. Es un club donde se formaron jugadores que llegaron a primera división y hoy cuenta con 40 chicos que están en inferiores de clubes importantes de Buenos Aires. Crecemos en infraestructura y aspiramos a llegar a jugar frente a Boca y River dentro de 10 años”, afirma Mac Allister convencido.
“Pienso en los miles de chicos del interior que tienen condiciones para el fútbol y tienen que optar por venir a Buenos Aires, a los 12 o 13 años, dejan sus familias para hacer una apuesta y dedicarse a esto. Es una situación tremenda. Lo lógico debería ser que tengan la chance de formarse, desarrollarse, y de competir en el lugar donde viven, y recién después, dar el salto. Estamos trabajando para que eso se haga realidad, aunque se nos hace difícil porque hoy los clubes están yendo a buscar los chicos de 10 años”, explica Mac Allister.
Mac Allister prefiere al fútbol antes que la políticaSantiago Filipuzzi
Los más jóvenes, que no vieron jugar a aquel carismático y aguerrido marcador de punta, el Colorado es el “padre de los Mac Allister” porque sus tres hijos varones son futbolistas; Francis (30 años) que juega en Argentinos Juniors, Kevin (28 años) en Union Saint Gilloise de Bélgica y Alexis (27 años) en la selección y el Liverpool de Inglaterra.
Cuando habla de sus hijos le cuesta disimular el orgullo, aunque al mismo tiempo afirma que él tiene nombre propio y una identidad que va más allá del éxito y la carrera de sus hijos: “Cuando fui secretario de deportes, en cada espacio que me presentaba me anunciaban como “el Colorado Mac Allister” sin hacer referencia al puesto que tenía, y hoy me sigue pasando lo mismo en la calle con la gente que me reconoce. Creo que por ser colorado, por mi manera de ser y por haber jugado en Boca, construí una identidad que es previa a mis hijos. Ellos están haciendo su propio camino separado de mi a partir de lo que ellos son, de los valores que les inculcamos de chicos y que hicieron propios, que son el esfuerzo, el trabajo y la seriedad con que se hacen las cosas”, sostiene Mac Allister que reniega de alguno de los padres de futbolistas y dice: “Uno ve jugadores que se convierten en padres de sus propios padres y de sus hermanos. Yo trabajo y me mantengo más allá del rol que tengo que es el de acompañarlos y representarlos a partir de mi conocimiento como exfutbolista y del mundo del deporte profesional”.
Al referirse a sus hijos varones, porque tiene una cuarta hija mujer, Mac Allister asume un tono reflexivo y se abre de par en par para describir su vínculo con ellos: “Cuando los tres eran chicos me separé de mi esposa, pero no me separé de ellos. Hacemos un esfuerzo para mantener una armonía y la forma que yo encontré para estar presente en sus vidas y el vínculo que tengo con ellos, es a través del fútbol. No se si es bueno o malo, solo sé que es así. Estoy convencido que soy un buen padre de ellos como futbolistas y tal vez no lo soy tanto de ellos cuando solo son mis hijos. Es así, no lo puedo ocultar, es lo que siento, me guste o no”.
Alexis, el Mac Allister más famosoGustavo Garello – AP
La entrevista cambia de tono cuando el tema que se plantea es Boca y el tono enfático y decidido del Colorado asoma nuevamente para argumentar su postura crítica de la gestión de Juan Román Riqueleme al frente de la institución. “Pienso que Román fue el mejor futbolista de la historia del club, pero eso no me impide estar en desacuerdo con la manera en que lleva adelante el club y con esto no estoy hablando de su persona. Me refiero a hechos concretos, a resultados, a como maneja planteles y mercados de pases”, afirma Mac Allister, “vemos como otras instituciones ampliaron sus estadios y realizan obras importantes y Riquelme nos quiere hacer creer que porque pinta cuatro paredes y hace un estacionamiento la cancha esta remodelada”.
El foco de la crítica a la gestión de Riquelme se centra en la política de compras y al dinero mal gastado en futbolistas que juegan poco y mal. “Siempre digo que un jugador es caro o barato, más por lo que juega y cómo juega, que por lo que pagaste. Hoy Boca esta lleno de gente que jugó 10 partidos en dos años y que a la larga son carísimos. Un plantel sobre dimensionado con futbolistas que participan poco y pibes de inferiores que se van por dos pesos. La marca Boca es muy valiosa y está por encima de las personas, pero algunos ponen su nombre delante del club y se equivocan”.
“Si en los próximos años Boca gana tres Libertadores voy a levantar la mano y decir que me equivoqué, pero por ahora no veo nada de lo que Riquelme prometió”, sostiene el ex marcador de punta que fue parte de aquel equipo que fue campeón en el Apertura 1992 que rompió con largo periodo de sequía sin alzar títulos.
Juan Román Riquelme, del otro lado del mostrador del ColoradoALEJANDRO PAGNI – AFP
“Mucha gente se enoja conmigo porque digo lo que pienso. Es mi forma de ser, la manera en la que me manejé siempre y no voy a renunciar a eso. Doy mi punto de vista y planteo mis argumentos. Con energía y con pasión, pero al mismo tiempo intento de manera racional” afirma el Colorado Mac Allister, que sostiene que su identidad es una marca registrada.
Ante la pregunta acerca del próximo Mundial y si ve posible que dos de sus hijos sean parte del plantel, el Colorado prefiere ser prudente y afirma que tanto Alexis como Kevin tienen chances de estar, pero eso depende del desempeño que tengan en los próximos meses y el de otros jugadores que compiten por un lugar, pero remata su mirada con una anécdota familiar: “Hace dos meses estábamos en la casa de Kevin, en Bélgica, con Bocha Batista, que es su suegro, y nos pusimos a hacer una lista tentativa del Mundial. Para torearlo les pusimos Nahuel Molina y a Gonzalo Montiel y no lo pusimos a él. No dijo nada y se hizo el desentendido, pero estuvo todo el día enojado y no nos dirigió la palabra. El que más confianza tiene es el propio Kevin, él nunca baja los brazos y siempre mantiene el sueño vivo”.
Kevin Mac Allister, durante el amistoso de la selección argentina ante Angola@kevitomac97
Tal vez los Mac Allister, en el próximo Mundial repitan un hito en la historia de nuestra selección que lleva casi 100 años cuando los hermanos Juan y Evaristo Marino, jugaron el Mundial de Uruguay 1930 con la camiseta argentina. Si esto ocurriese probablemente sea el día en que Carlos Javier, el que todos conocen como el “Colorado”, deje de ser quien es para ser, de manera definitiva y con profundo orgullo, el padre de los Mac Allister.

