El Presidente apeló al “modo Churchill” para embestir contra el kirchnerismo.Marcos Brindicci – LA NACION
El presidente Javier Milei llegó al Congreso con un discurso de 55 páginas, pero lo dejó de lado de manera deliberada, una y otra vez, en una improvisada remake de su pasado de panelista y candidato. Intercaló elogios a su gestión con insultos, descalificaciones y ataques con munición gruesa contra el puñado de legisladores kirchneristas y de izquierda que se sentaron en sus bancas a escucharlo.
“Lo interrumpían, y él les contestó”, festejaron cerca del Presidente, como modo de explicar la sucesión de epítetos como “chorros”, “delincuentes”, “brutos” y “parásitos”, que el Presidente repitió durante la hora y cuarenta y un minutos que insumió su tercer cara a cara con los legisladores en el Congreso. “Buscó inflar al adversario”, reconoció un miembro de la bancada libertaria sin levantar la voz. “Javier G. Milei en modo Winston Churchill”, resumió el asesor presidencial Santiago Caputo, uno de los apoyos del Presidente a la hora de diseñar el discurso, comparando al Presidente con el ex primer ministro británico y sus recordados discursos –confrontativos y encendidos– en plena Segunda Guerra Mundial.

