Luego de casi seis horas de manifestación pacífica, la protesta contra la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que se trató en el Senado, se desvirtuó a partir de las 17, cuando la Policía Federal utilizó gases para desalojar a los manifestantes que protestaban contra el vallado que protegía al Congreso nacional.
Los ataques de grupos reducidos de manifestantes, que rompieron veredas y cordones para hacerse de escombros y lanzarlos a los uniformados, además de destruir e incendiar cestos y contenedores de basura, convivieron con la avanzada de grupos de infantería de la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura, que utilizaron carros hidrantes, gases, balas de goma y divisiones motorizadas para dispersar y perseguir a los violentos y a quienes protestaban sin provocar desmanes.

