El exjugador brasileño, Ronaldinho Petr David Josek – AP
Llegó el 19 de julio tan fijado por los futboleros para este 2026. La final del Mundial está solo a unas horas de distancia. La selección argentina, campeona defensora, será una de las protagonistas por segunda vez consecutiva, nuevamente liderada por Lionel Messi. Lejos de reconocerla, en el ambiente se siguen escuchando sospechas, cosas que no cierran sobre arbitrajes que, dicen, permiten “agredir al rival”, como sentenció Aymeric Laporte, zaguero de España, el otro finalista. Ronaldinho Gaúcho, en cambio, decidió pararse en una vereda muy alejada.
En medio de declaraciones semejantes durante la previa a la final de la Copa del Mundo, que se adhirieron a otras tantas emitidas por exfutbolistas cuando todavía estaba fresca la victoria aguerrida de la Argentina sobre Inglaterra en semis, apareció la figura brasileña para distanciarse y defender lo que él mismo experimentó en los campos de juego, nada menos que en los fuertes clásicos.

