Luis CaputoAlfredo Sábat
Adelantar la discusión electoral cuando falta más de un año puede no ser la mejor estrategia. Menos para el Gobierno, que depende de que la maquinaria económica funcione lo más aceitada posible para llegar a los comicios mejor posicionado. El sector privado ya hace semanas que, ante la duda, puso el freno de mano: la prudencia se ha vuelto la norma. La perspectiva de enfrentar en 2027 una elección polarizada entre dos modelos completamente opuestos, como podrían ser el de Javier Milei y el de Axel Kicillof, tiene a muchos desconcertados. Y es que ni la economía está tan mal como muchos en la oposición pueden fogonear, ni tampoco tan bien como para augurar un resultado cantado en 2027. Nada peor que la falta de certezas: todos los escenarios están abiertos.
Tanto el presidente Javier Milei como el ministro Luis Caputo buscaron en las últimas horas aplacar los temores de empresarios e inversores internacionales, que no terminan de comprender el histórico péndulo político de la Argentina.

