Hubo un momento en el que Brandon Paiber creyó que el fútbol no era para él. Había pasado por las inferiores de River, también recorrió clubes del ascenso y buscaba una oportunidad entre los jugadores libres de Agremiados. Hasta que fue a probarse para jugar en la Primera D y no quedó. Volvió a su casa, se puso a llorar y tomó una decisión: iba a abandonar. Su padre, César, exfutbolista, lloró con él y le pidió una cosa más. “No tires la toalla”, le repitió. Años después, aquel mediocampista que pensaba trabajar junto con su abuelo carpintero se encontró debutando en la selección de Malta ante España, cara a cara con Sergio Ramos.

