El martes 9, cerca del mediodía, el presidente Javier Milei recibió a la delegación argentina que participará, dentro de dos semanas, de los Juegos Macabeos en Israel. Fue su última actividad pública, un día antes de que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, afirmara, en una entrevista con LN+, que había ahorrado medio millón de dólares en Bitcoin y evitado declararlos al fisco, en un intento por justificar su incremento patrimonial, investigado por la Justicia.
En los ocho días transcurridos desde entonces, el Presidente redujo al mínimo su actividad pública, defendiendo a su jefe de Gabinete a través de posteos en las redes sociales. La reclusión del Presidente en la quinta de Olivos, donde según sus colaboradores sostiene reuniones y conversaciones telefónicas, se extenderá hasta el sábado, cuando Milei encabezará la conmemoración del Día de la Bandera en Rosario, junto a autoridades provinciales y locales.
Javier Milei y Manuel Adorni en el acto por el 214° aniversario del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”.PresidenciaMostrar más
La invitación fue extendida a todo el gabinete. Frente al monumento a la bandera, el Presidente y su equipo de ministros pretenden dar una señal de unidad en medio de la crisis por la situación del jefe de Gabinete.
En el medio, el Gobierno tuvo motivos para celebrar, como la fuerte caída del riesgo país o la baja en el índice de inflación. Hechos que, en el pasado, hubieran motivado entrevistas o presentaciones en público del mandatario.
“No hay agenda en estos días. El Presidente trabaja en Olivos”, confirmaron funcionarios cercanos al Presidente, quien esta mañana tuvo una intensa participación en las redes sociales, posteando imágenes del astro futbolístico Lionel Messi y el seleccionado argentino; del viaje oficial por Israel del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y renovadas críticas al periodismo del filósofo ultraoficialista Alejandro Rozitchner. “Masterclass”, escribió el Presidente, en letras mayúsculas y acompañando un video en el que Rozitchner califica a todos los periodistas como “unos hijos de remil putas”.

